Consecuencias negativas encadenadas.

El otro día hablé de las consecuencias positivas o beneficios que pueden surgir a raíz de poner en marcha un plan de conciliación laboral en la organización empresarial.

Hoy quiero hablar justo de lo contrario, de las consecuencias negativas en las situaciones de escasa implantación de medidas conciliadoras.

Si lo meditamos, podremos percatarnos de que un reparto no equitativo de responsabilidades en el ámbito familiar y laboral, puede producir diferentes consecuencias en hombres y en mujeres.

Algunas de esas consecuencias en mujeres pueden ser:

– Acabar aceptando en mayor medida, puestos a media jornada o a tiempo parcial.

– No poder disponer de tanto tiempo para tratar de desarrollar su potencial profesional.

– Al trabajar menos, esto repercute en su cotización a la Seguridad Social y por tanto, perjudica a su futura pensión por jubilación.

– La mujer, en muchas ocasiones se siente minusvalorada profesionalmente, por el hecho de ser la que asume la mayor parte de la responsabilidad de la maternidad y las consecuencias de la misma.

– Ella es la que en más ocasiones, sufre trastornos en su salud por el estrés y la ansiedad por tener que cumplir al mismo tiempo, con el papel de ama de casa y trabajadora, casi sin ayuda.

– Tienen menos tiempo para sí mismas, aspecto que si es importante para los hombres, también y por los mismos motivos, lo es para las mujeres.

– En muchas ocasiones, y por todas estas razones, la mujer se convierte en el sujeto dependiente económicamente de la unidad familiar.

Las consecuencias en los hombres, son algo diferentes:

– Suelen trabajar a jornada completa, con lo cual, su cotización a la Seguridad Social suele ser mayor y por tanto sus planes de jubilación son más beneficiosos.

– Tienen más tiempo para desarrollar su carrera, por lo que pueden avanzar en puestos de mayor responsabilidad.

– Suelen ser los miembros de la unidad familiar de los que depende económicamente, el resto de miembros.

No sufre tantos trastornos de enfermedades por estrés.

– En muchas ocasiones, asumen el empleo como una obligación, en lugar de como algo que les guste.

– Tienen más tiempo para ellos, sin embargo, no tienen tanto contacto con los hijos como lo tienen por norma general, las mujeres.

– En su mayoría, no desarrollan tantas tareas básicas del hogar como las mujeres, lo que les proporciona más tiempo para otras cosas.

Pero ¡ojo!, estas consecuencias no solo afectan a estos dos sujetos en singular, afecta en otros muchos aspectos a la vida social y familiar en su conjunto, salpicando incluso de inconvenientes a los hijos.

¿Cómo?

La inexistencia de un equilibrio adecuado entre responsabilidades laborales y familiares o personales, provoca el aumento de nuevas enfermedades profesionales como son la ansiedad, el estrés o la depresión, pudiendo derivar incluso en enfermedades de difícil curación.

Otra importante consecuencia de todo esto es, que el desarrollo de las enfermedades derivadas del estrés por el trabajo y la acumulación de tareas, horarios extenuantes, escaso tiempo para el descanso, intento de atención máxima a todos los ámbitos de la vida de la persona, sin tener tiempo suficiente para todo ello, afecta en gran medida a las empresas y a sus niveles de productividad, provocado por el mayor absentismo laboral que ello acarrea, así como la menor calidad del trabajo, o los gastos por la continua rotación de personal que cubra las necesidades de producción de la empresa, con el consiguiente gasto económico y de tiempo en búsqueda, selección, contratación, formación y adaptación de nuevos empleados.

Estos desequilibrios, derivan en una plantilla que no cumple dentro de su organización, que realizan su trabajo por pura obligación y necesidad de supervivencia, y no dan todo lo que pueden de sí mismos porque no se encuentran en un ambiente de trabajo que les resulte agradable.

Y todo esto, se puede traducir en un conjunto de individuos descontentos que reflejarán su malestar en la sociedad, afectando cada vez más, incluso a la unidad familiar, lo que lleva (como hemos visto en los últimos años), a aumentar incluso el número de divorcios en nuestro país.

Se producen un cúmulo de consecuencias en cadena, que lo más fácil es que desemboquen en el fracaso empresarial.

“Lo que diferencia a una empresa que tiene éxito, de otra que no lo tiene, son ante todo sus personas, su entusiasmo, su creatividad; todo lo demás se puede comprar, aprender o copiar.”- Vermunt-Gand

Reflexionemos sobre esto.

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2 comentarios en “Consecuencias negativas encadenadas.

  1. Este artículo supone una exposición clara de la verdadera situación de las mujeres. En pleno siglo XXI, Triste, muy triste. Es una realidad que nadie quiere ver, o que no conviene ver. Porque las mujeres muy formadas, están a media jornada, o simplemente, en sus casas. Triste, sigo diciendo. Y lamentable. Además, su desgaste físico y emocional, es enorme. Sí, la ansiedad y el estrés de saberse muy formada y quedar relegada a cambiar pañales, la soledad de la casa, y la incomprensión de los demás, … muy duro. Es incomprendida, pues parece que es el papel que le toca por ser madre.

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