La infancia, nuestra futura sociedad.

Los menores de hoy, son nuestro mañana.

Es cierto que hoy día nos preocupamos mucho por la seguridad del menor en ciertos aspectos de su vida, como su salud, higiene, alimentación, su educación escolar, etc. Estas son necesidades básicas y precisas a cubrir, y existe amplia legislación al respecto, pero…

¿Y el ámbito emocional? ¿Puede considerarse también una necesidad básica del menor?

¿Sabemos cuáles son los factores que pueden influir en ese desarrollo emocional de un niño?

Me gustaría responder a estas preguntas, dando mi opinión.

He investigado y leído mucho estos días sobre el tema, y creo que el ámbito emocional juega un papel fundamental en el desarrollo del menor, sobre todo en sus primeros años de vida y pienso que quizás lo dejamos un poco de lado para atender otros aspectos, sin darnos cuenta de lo importantísimo que resulta para el desarrollo del niño.

El aspecto emocional de cualquier persona, implica actitudes, valores, motivaciones, sentimientos, y en los primeros años de vida de los niños, estos aspectos los van adquiriendo de las personas que tienen más cerca, en principio, de los padres. De aquí la importancia de que los padres pasen el mayor tiempo posible con sus hijos.

Los niños pueden aprender a hacer cosas, a comer solos, a vestirse, a hablar, pero todo este aprendizaje intelectual, irá necesariamente acompañado de un aprendizaje emocional, de los sentimientos, valores, y motivaciones que se le hayan proporcionado al menor durante ese aprendizaje, y lo normal es que reflejen en su personalidad las emociones que sus tutores les han transmitido al enseñarles.

Por lo tanto, , considero el ámbito emocional una necesidad básica en el desarrollo del menor.

En cuanto a los factores que pueden influir en el desarrollo emocional del menor, yo ahora los tengo muy claros:

El afecto. Factor que tengo como imprescindible. Mostrarles afecto a todas horas, al hablarles, al enseñarles, cuando se equivoquen, cuando se porten mal, etc. Abrazar y besar es algo que no cuesta nada, y que tiene gran valor emocional. Puede otorgarle al niño sensaciones positivas, de seguridad, cariño, comprensión.

La escucha activa. El  saber y tener tiempo para escucharles, creo que es fundamental para darles confianza y que desarrollen ese valor en su personalidad, para que sientan que es importante lo que están compartiendo contigo y la importancia del respeto, aprendiendo a saber escuchar a los demás. Un valor que todos deberíamos practicar a diario.

(Siempre intentamos que nuestros hijos presten atención a lo que les decimos y que sepan esperar su turno para hablar, pero, ¿cuántas veces nos hemos olvidado los adultos de escuchar a los demás?).

La dedicación y colaboración. El dedicarles tiempo para hacer con ellos las cosas que creen importantes y que ellos nos ayuden a nosotros a hacer otras tareas. Para que ellos sientan que son parte importante de nuestra vida, y puedan valorar lo bueno de aprender a hacer las cosas, lo bueno de compartir y colaborar y así, hagan crecer en su personalidad el valor de la amabilidad, de la colaboración y de contacto con la sociedad.

Motivación. Adoptar con ellos siempre actitudes positivas, aunque tengamos que reñirles, intentar motivarlos con algo. La motivación ha de estar siempre presente en todas las etapas de desarrollo de las personas. La motivación les hará crecer como personas activas y comprometidas, y reforzará sus ganar de seguir aprendiendo, de mejorar y de desarrollarse.

Manos

Fotografía de: Irene Arce

Todos estos factores pueden encontrarlos en la escuela, en la calle, en los amigos, pero donde primero los van a percibir, es en el núcleo familiar. Y llegados a este punto, me gustaría preguntar,

¿Qué es la familia?

Se me ha ocurrido buscar la definición de familia en la Wikipedia, y me parece muy interesante lo que he encontrado:

“La Familia, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural, universal y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la Sociedad y del Estado.

Los lazos principales que definen la familia son de dos tipos: Vínculos de Afinidad, derivados del establecimiento de un vínculo reconocido socialmente como el matrimonio […], y vínculos de consanguinidad, como la filiación entre padres e hijos […].”

Según esto, la familia puede considerarse como la unidad básica de nuestra organización en la sociedad, y por tanto, sus funciones no sólo consisten en perpetuar la especie o en adquirir los bienes necesarios para poder vivir, sino que ha de cumplir una función socializadora, educativa y afectiva, en cuyo núcleo se desarrollen las personas que formarán la sociedad del mañana.

La familia ha de proporcionar a sus miembros, sobre todo a los más pequeños, seguridad, afecto y apoyo emocional, donde sus todos puedan desarrollar sus conductas y valores. Si la familia aporta valores de discordia, de tensión, de poca atención, esto podría derivar en trastornos en los niños como timidez, baja autoestima, problemas de conducta, etc.

De aquí la importancia de que tanto el Estado, como la sociedad y las empresas, trabajen conjuntamente y se comprometan en el apoyo total a las familias y  en que todas sus necesidades puedan quedar cubiertas, pudiendo cuadrar la vida laboral dentro de la familiar, sin influir en ésta de forma negativa.

Este debe ser el principal objetivo de los programas de Conciliación Laboral en las empresas.

De cómo sean los menores de hoy, dependerá la sociedad del mañana.

¡Feliz y Familiar Día del Trabajo!

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