Experiencias no conciliadoras.

Hace poco, he leído un post muy bueno en uno de los blogs que sigo,  Recursos Humanos Actualidad, de Nazaret Salazar, cuyo título “¿El clima laboral puede decidir tu vida en una empresa?” me ha inspirado para poder compartir a grandes rasgos, algunas sensaciones de personas que me han contado su experiencia laboral y de paso, contestar la pregunta, según mi opinión.

Rotundamente sí. El clima laboral puede decidir la vida de un trabajador en la empresa.

De hecho, creo que el ambiente laboral que se respire en una empresa, puede influir directamente en el fracaso o en el éxito de la misma.

Me explico, una empresa puede tener una elevada producción, unos altos beneficios, pero si no cuida su ambiente laboral, se expone a no poder mantener a los trabajadores más cualificados en la misma, ya que éstos piensen que pueden aspirar a otra organización que les ofrezca más confianza, más estabilidad y mejores condiciones.

“Cuando no entiendes el por qué de tantas idas y venidas, de la constante renovación de personal en la empresa, gente nueva que entra y que se va al poco tiempo, piensas, ¿estaré en la empresa adecuada?

Finalmente sacas conclusiones, llegas a comprender cuáles son los motivos de los continuos cambios de personal.

Se trata del ambiente, de ese clima de tensión y estrés continuo, quizás de desconfianza, de exigencias diarias, sin ningún tipo de flexibilidad.

La sensación de estar dándolo todo por la empresa, de esforzarte al máximo por ella y ver que te estás quedando sin tiempo material para dedicar a tu vida familiar y personal, y que ni siquiera te dan una palmadita de aprobación para decirte lo bien que lo estás haciendo, te hace llegar a un punto en que te sientes frustrado, porque sabes que te gusta tu trabajo, pero no la manera en que finalmente tienes que hacerlo.

No sientes lo que es ser parte de la empresa. No percibes motivación alguna para seguir dando lo máximo, y te hace plantearte si puedes conseguir algo mejor.”

Siempre he pensado que la disciplina en el trabajo y las normas son precisas, en cualquier organización. Pero cada vez estoy más convencida de que lo que nos hace falta realmente son culturas empresariales donde además de normas, y exigencias, se ofrezca confianza, flexibilidad, y mucha motivación a sus personas.

Sólo exigir, puede que haga que la empresa funcione, quizás incluso durante mucho tiempo, pero pienso que de ese modo nunca se le puede sacar todo el partido que se podría. Creo que los empresarios, lo que han de buscar, además de beneficios, es conseguir mantener una plantilla experimentada, que quiera permanecer en la empresa porque se encuentren a gusto en ella, que conozcan la organización y que quieran mejorarla y hacerla prosperar.

Si, cada vez estoy más convencida de que el clima laboral influye directamente en el futuro de una persona en la empresa. Pero cuidado, el clima laboral no sólo depende el empresario, que por supuesto ha de poner de su parte, depende del mutuo compromiso trabajador-empresario.

¿Utilizamos el sábado para reflexionar un poco?

¡Feliz y soleado fin de semana!

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