Mujer, Madre y Maestra de educación infantil.

Hola, soy Mª Gracia, tengo 36 años, estoy casada, tengo cuatro hijos y soy Maestra en educación infantil. Me gusta pasear por la montaña, ver películas, etc. Pero al final del día estoy tan cansada que no puedo dedicarle mucho tiempo a mis aficiones.

Trabajo un total de 30 horas semanales en la escuela, de las cuales, 25 horas trabajo exclusivamente con los alumnos, y las otras 5 horas las dedico a trabajos de permanencia en el centro escolar (reuniones, tutorías, organización, etc).

Mi jornada laboral me ocupa desde las 8:45 h de la mañana, descansando entre media hora y hora y media para comer (dependiendo de los días y las reuniones que tenga), hasta las 16:40 h de la tarde, que es cuando salgo del centro normalmente.

zoo Barcelona primavera 2013 085

Fotografía realizada por: Irene Arce

En cuanto a qué considero como un buen ambiente laboral, pienso que lo fundamental es que exista una buena dinámica de colaboración y comunicación entre los compañeros. Quizás un punto importante para conseguir un buen ambiente laboral, se encuentra en la implicación por parte de los coordinadores-directores, poniéndose en el papel del profesor, para entender mejor cuáles son nuestras principales necesidades, preocupaciones y nuestros puntos de vista.

Mi secreto para organizar mi día a día, con mi marido, mis hijos y mi trabajo, es ante todo, simplificar. En la simplificación encuentro la clave de todo, creo que no es preciso tenerlo todo perfecto, y la verdad es que no dedico mucho tiempo para mí. No es algo que necesite especialmente, porque el hecho de poder estar con mi familia es lo que más satisfacción me da.

Pienso que tengo un horario estupendo, puesto que es, con muy pocas diferencias, el mismo que tienen mis hijos, y del que disfruta también mi marido, ya que se dedica a lo mismo que yo, aunque en otro centro escolar. Esta situación, nos ayuda a ambos a compatibilizar nuestra vida laboral con la familiar, incluso me atrevería a decir que es mi marido el que compatibiliza más que yo, ya que al llevar a los niños a la misma escuela en la que trabaja, puede dedicarles más tiempo y la verdad es que en casa nos organizamos los dos perfectamente, compartiendo todas las tareas tanto del hogar como de la educación de nuestros hijos.

El centro cumple con lo justo y necesario en cuanto a flexibilidad laboral, pero pienso que tampoco puede haber mucha más de la que hay, al tratarse de una escuela, en la que todos los días hay que atender a los niños, y lógicamente, no se les puede dejar solos. Soy consciente de que el horario escolar es el que es, y no puede variarse a nuestro antojo, para acomodarlo a nuestras necesidades. El simple hecho de que falte una persona en el centro, ya supone el desequilibrio de la organización. No obstante como en el centro escolar están contentos con mi trabajo, en causas extraordinarias no he tenido nunca problemas para poder dedicar una mañana o una tarde a asuntos propios.

En cuanto a la información sobre las medidas conciliadoras a las que podemos acogernos, se negocian con la empresa a medida que van apareciendo las diferentes necesidades aunque no siempre se encuentren las mejores soluciones.

A pesar de estas pequeñas dificultades que puedo cruzarme en mi día a día, la verdad es que nunca me he encontrado con ningún tipo de barrera, ni en entrevistas ni en mi lugar de trabajo por parte de los entrevistadores o superiores, por el hecho de ser madre.  Al contrario, creo que ello aporta al centro algo que les resulta de gran interés, como es la experiencia que puedo tener con los niños.

Lógicamente, hay algunas cosas que echo de menos al estar trabajando, que es el cuidar a mis hijos personalmente cuando están enfermos, y por supuesto, ir menos estresada y más descansada. Pero aún así, aunque me pudiera permitir el dejar de trabajar, seguiría haciendo lo que hago. Me encantaría dedicarme siempre a la enseñanza, eso sí, con un horario laboral algo más reducido. Hay que tener en cuenta, que al trabajar con niños de infantil, éstos tienen mucha energía y resulta ser una labor que requiere mucho desgaste físico. Al final de la jornada, tanto yo como los niños, acabamos agotados.

En relación con esto, y dando mi opinión como profesional de la enseñanza que soy, pienso que la jornada intensiva es sin duda alguna muy beneficiosa para los niños, ya sean de infantil como de primaria, o secundaria. Creo que es necesaria una reforma educativa bien hecha, pero lo que pienso que es perjudicial es que se haga una reforma en educación cada vez que cambiamos de gobierno. ¡Esto es nefasto para el sistema educativo!

Para finalizar, y resumiendo los factores, personas o recursos que más me ayudan en mi lucha por compaginar mis dos amores, que son la familia y mi profesión, diría que mis principales apoyos son, en orden de preferencia, los siguientes:

  1. Mi marido.
  2. La proximidad entre trabajo-escuela-hogar.
  3. Mi horario laboral.
  4. La ayuda de nuestros padres.
  5. Ayuda doméstica remunerada.
  6. Los recursos que me facilita la empresa.
  7. Otro tipo de recursos.

Ser maestro implica algo más que enseñar conocimientos, es ser aquella persona que  además, se esfuerza por educar y transmitir valores a sus pupilos.”.- Mª Gracia.

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