La conciliación, un refuerzo positivo.

El otro día estaba pensando en el esfuerzo que hacemos a diario los padres por educar a nuestros hijos dentro de un ambiente positivo, de cariño, sin dejar de lado una cierta disciplina, intentando premiarles por todo aquello que van aprendiendo poco a poco a hacer bien. Y digo que esto es un esfuerzo, porque hacerlo así cuesta mucho más que reñirles cuando hacen algo mal, cuesta más que dejarnos llevar por los nervios después de aguantar un día entero con rabietas y continuos “¡no quiero!”. Pero a pesar de lo complicado de estas situaciones, aunque a veces se nos escapa algún grito (somos humanos), no desistimos en respetar una educación basada en el refuerzo positivo, porque sabemos que es bueno tanto para ellos como para nosotros, ya que ese esfuerzo que estamos haciendo, tanto a corto como a largo plazo va a suponer un gran paso para el desarrollo de su inteligencia emocional, de su sentido de la responsabilidad y para el aprendizaje de unos valores y un buen comportamiento.

Pues bien, analizando todo esto, se me ocurre pensar que existe un enorme paralelismo entre el refuerzo positivo en la educación de los niños y los mecanismos de motivación que se pueden utilizar en una organización empresarial como método de conciliación laboral y familiar, o… ¿quizá sea lo mismo?

El concepto del refuerzo positivo, es un concepto clave en el campo del análisis del comportamiento. Este concepto fue analizado en profundidad por el psicólogo y filósofo social Burrhus Frederic Skinner, que aseguraba que el que está enseñando a otro, el administrador, solo necesita entender la relación entre las conductas y sus consecuencias para poder crear condiciones de trabajo que alienten las conductas deseables y desalienten las que no deseamos, es decir, que no es necesario ni entender las necesidades de la persona, ni porqué se elige satisfacerlas.

Puede que existan algunos puntos del estudio de este gran psicólogo con los que no esté de acuerdo, pero sí que pienso que si intentamos enseñarles a nuestros hijos que sus comportamientos pueden tener consecuencias positivas o negativas, y se cree que es mejor enseñarles que una conducta positiva tiene una recompensa o un premio, ¿porqué no utilizar ese método en los adultos, en los empleados de una empresa?

Soy de las que opina que para mantener contentos a los empleados y que éstos trabajen más a gusto y eficazmente en su puesto, la mayoría de ocasiones es suficiente con “una palmadita en la espalda”; o un “ánimo, lo estás haciendo bien”; “estamos contentos con tu trabajo”, y por qué no, con algún premio como “ya que cumples con la empresa y te esfuerzas por ella, la empresa se compromete contigo en darte apoyo en aquellas situaciones en que lo necesites; en salir antes del trabajo cuando alguna ocasión te lo requiera; en ajustar tu horario laboral para que lo acoples a tus necesidades familiares o personales”.

Creo que el refuerzo positivo es una forma de motivación que puede modificar las conductas de los adultos, y crear una buena conducta en los niños, ya que hace más firme y constante una respuesta al presentar siempre un estimulo positivo después de esta. Y si lo pensamos fríamente, un castigo puede irritar aun más a la persona, ya sea a un niño como a un adulto. No quiero decir que no sean precisos en algunas ocasiones, pero trabajar la conducta de una manera más positiva, premiando las buenas acciones, puede ofrecernos mejores resultados, incluso hacer que la persona a la que estamos tratando de enseñar con ese refuerzo positivo, desarrolle una personalidad más alegre, abierta y por supuesto más optimista ante las dificultades.

Pero este método de refuerzo, hay que saber cómo y cuándo utilizarlo para que cumpla su cometido.

  • Hay que esperar al momento oportuno, es decir, utilizarlo sólo cuando se ha producido la conducta.
  • Hay que ser constante, o lo que es lo mismo, si estamos haciendo uso del refuerzo positivo ante determinados tipos de conductas que queremos que se aprendan y que se sigan dando, debemos reforzar siempre las mismas, de lo contrario podría debilitarse el resultado obtenido.
  • No debemos olvidar algo muy importante: reforzar las buenas conductas con recompensas que sean equilibradas y acordes a lo que se está realizando, es decir, ni quedarnos cortos ni pasarnos con los premios.

Visto esto, pienso que facilitar la conciliación laboral y familiar a los trabajadores de una empresa, utilizar palabras amables para dirigirse a los mismos, apoyar su buena conducta para con la empresa y los objetivos de la misma, elogiar en su justa medida los logros del empleado, etc. Todo ello, actúa como refuerzo positivo en la persona y mejorará la relación empresa-trabajador, creando un vínculo más fuerte de confianza, de respeto por lo bien hecho, de valores positivos, mejorando así los resultados de la organización.

Lógicamente, y como en todos los aspectos de nuestra vida, hay que hacer un buen uso de todos los mecanismos que tenemos a nuestro alcance, y más de aquellos que pueden influir en los que nos rodean.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s