El mejor profesor

Recientemente he encontrado gracias a una amiga, una fotografía que me he guardado como un tesoro, y que he definido como “La esencia de la vida”:

TERESA CALCUTA

http://nosolofrases.blogspot.com.es/

En 18 simples preguntas y respuestas, esta gran mujer nos da una gran lección de vida, y me hace ver mucho más claro, que si en ocasiones consideramos nuestra existencia tan enrevesada, es porque nosotros nos la complicamos sobremanera.

Todas estas frases me dicen algo, pero sin duda, con la que me quedo, quizá por la época de mi vida en la que me encuentro, la que más significado tiene ahora mismo para mi es: “¿El mejor profesor? los niños”

Ser padre no es tarea fácil, incluso a veces tienes sensación de vértigo ante el aluvión de preguntas sin respuesta que te vienen a la mente, “¿Estaré haciéndolo bien?; ¿En qué me equivoco?; ¿Sabré prepararla para un buen futuro, para la vida?; Yo soy el espejo en que ella se mira ¿Soy un buen reflejo para ella? ¿Se sentirá orgullosa de su madre?”

Todos los días se me plantean muchas de estas preguntas, y justo reflexionando sobre la frase de la Madre Teresa de Calcuta, me he dado cuenta de que ya desde el mismo momento en que estas pequeñas personitas (que ocupan prácticamente todos nuestros pensamientos), aparecen en nuestra vida nada más nacer, ellos, nuestros bebés, nuestros hijos, son realmente nuestros mejores profesores, son los que día a día más nos van a enseñar y a preparar para la vida misma, y me doy cuenta de lo esencial que resulta poder conciliar nuestros momentos con ellos, porque con la conciliación todos ganamos.

No solo ayudamos a nuestros hijos a aprender a hacerse mayores, sino que nosotros también aprendemos de ellos infinidad de valores y lecciones vitales, aprendemos a ser mejores personas.

Personalmente, estoy aprendiendo a tener más paciencia si cabe de la que tenía. Mi hija me ha enseñado sin darse cuenta, a que si me esfuerzo, las cosas suceden, a ser más constante y ampliar mi capacidad de superación. Me enseña a no rendirme, a que cuando hay algo que me supera, algo que me entristece, todo se puede ver desde otra perspectiva si sonríes.

(Yo siempre le digo que la sonrisa es mágica, que con su sonrisa puede contagiar a la persona que tenga al lado y al final, también esa persona sonreirá aunque estuviese triste)

Una lección que he aprendido de ella y que ahora valoro mucho en mi vida es que, las cosas llevan su tiempo, que tengo que ir poco a poco y no saltarme ningún paso, porque así lo que consiga será de mayor calidad y tendrá una base sólida y firme. Me ha enseñado a que puede que si ahora no llego a aquello que quiero alcanzar, es porque debo saber esperar a crecer lo suficiente o bien buscar el punto de apoyo adecuado para alcanzarlo.

Me enseña a valorar un beso, un abrazo, una caricia, o simplemente una mirada de complicidad. Pequeños detalles que pasan fugazmente delante de nosotros sin apreciarlos apenas, pero que son el fundamento de nuestra felicidad.

Por eso, cada mañana, cuando me levante, voy a mirarla, abrazarla, escucharla… y a pasar el mayor tiempo posible con ella, porque no quiero perderme ni el más mínimo detalle de aquello que quiera decirme aunque solo sea con su mirada, porque cada día, podemos aprender juntas un mundo.

Mi niña, mi Lucía… gracias por ser mi mejor “profe”.

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6 comentarios en “El mejor profesor

  1. Qué gran post Irene! Me he emocionado muchisimo, porque aunque todavía no tengo la gran suerte de ser madre, me he visto reflejada como hija.

    Me costó mucho comprender determinadas cosas de mi infancia, pero gracias a nacer en la familia que he nacido, ahora he aprendido a ver y a saber valorar que los padres lo hacen lo mejor que saben y pueden. El hecho de preguntarte, cuestionarte y preocuparte, demuestra que lo haces lo mejor que sabes, y además desde mi punto de vista lo haces muy bien.

    Estoy segura que la pequeña Lucia se sentirá en un futurto muy muy orgullosa de tener una madre tan maravillosa como tú.

    Besitos preciosa! Ana Belén.

    1. Muchísimas gracias Ana Belén! yo también estoy segura de que tu has sido y sigues siendo, una gran profesora para tus padres. En cada etapa de nuestea vida podemos aprender infinidad de lecciones de personas que a veces ni sospechamos lo que nos pueden enseñar. Tenemos que estar alertas y tener la mente abierta, porque de todo y de todos, tenemos algo que aprender.

      Un abrazo muy fuerte!

      1. Ahora me viene a la mente que un gran profesor nunca dice que es profesor. Me encanta la humildad y sencillez de algunas personas.

        Y sí aprendemos de todo y de todos. Qué gran regalo!

  2. Muy bonito Irene ,y sigue disfrutando de Lucia,porque ver el nido vacío es el sentimiento de soledad más desgarrador que una madre puede experimentar. Pero también es cierto…que los gorriones siempre vuelven a por más comida,NUESTRO AMOR DE MADRE.

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