Me gustaría hoy hacer un pequeño homenaje a la persona que considero un gran ejemplo de conciliación, una de las personas más importantes que han pasado por mi vida, aunque yo no diría que ha pasado, sino que se ha quedado. Ha calado muy hondo en mi persona, ha influido de manera muy positiva en quien soy hoy, y aunque siempre he sabido lo importante que es para mi, estos últimos meses ha sido realmente cuando me he dado cuenta de cuanto me ha enseñado.

“Hace ya casi dos meses y se que ya no puedo verte, pero estarás siempre en mi mente y mi corazón, porque me has demostrado con creces lo que vale una gran mujer como tu, valiente, luchadora, eres el fiel reflejo de la mujer que aspiro a ser, una mujer que incluso viviendo una juventud en la que la mujer no tenía a el reconocimiento del que disfrutamos hoy día en el ámbito laboral, no has tenido miedo de luchar por lo que querías.

Has sido el vivo ejemplo de conciliación. A pesar de las dificultades de la época en la que has vivido, has trabajado muy duro y has asumido el papel de madre, padre, hermana y amiga, al mismo tiempo que has sabido cuidar de los tuyos y trabajar para sacarlos adelante, siempre con ternura en la mirada y bondad en tus palabras, fomentando con ello la trascendencia de la familia para que los demás que veníamos detrás, supiéramos siempre mantener esos valores.

La vida ha sido tu mejor maestra, lo se, parecerá un tópico, pero realmente, desbordabas sabiduría por cada poro de tu piel.

Has superado muchas dificultades, pero siempre lo has hecho sin dejar de sonreír, con elegancia, y sobre todo, lo que más me ha impactado de ti, sin quejarte en ningún momento, nunca…, nunca…

Muchos deberían aprender de ti, de cómo has sabido compaginar tan heroicamente tus obligaciones laborales, con tu vida familiar. Nunca has dejado nada ni a nadie de lado, lo has dado todo de ti, y tu gran esfuerzo dio el mejor fruto que podrías haber conseguido, tu mayor recompensa, tener dos maravillosas hijas que han sabido comprender a la perfección las lecciones que les enseñabas con tanto amor.

Dos mujeres también impresionantemente fuertes y valientes que llevan consigo, ya para siempre, tu espíritu luchador.

Ojalá pueda algún día llegar a parecerme a ti, aunque sea como un pequeño reflejo en una gota de agua. Eres una de mis mayores inspiraciones. Nunca olvidaré todo lo que me enseñaste. Nunca olvidaré todo lo que te quiero.”

Nos vemos todos los días abuelita.

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