Navidades compartidas

¡Ya se acercan! ¡Ya casi están aquí! 

Para algunos es su época preferida del año. Para otros, preferirían cerrar los ojos y solo despertar cuando ya hubieran terminado.

Para mí, son fechas compartidas, fechas de amigos y familia.

Tú puedes verlas como quieras sentirlas.

Si quieres sentir el consumismo, adelante, sal a la calle y fíjate solo en personas cargadas de bolsas pensando en comprar y gastar…

¡Que son fechas de consumismo!  ¡Pues claro! lo son. Pero ¿Qué día del año no lo es? ¿Acaso hay algún día en el que no se nos bombardee allá por donde miremos con anuncios, imágenes, e ideas que nos invitan a consumir?

Todo depende de cómo quieras verlo tú, de cómo quieras sentirlo. Que sí. Que tienes que comprar algún regalo, pues vale ¡cómpralo! pero simplemente por ello no tienes porqué sentirte como un consumista empedernido.

¿Te digo cómo quiero verlo yo?

Fotografía: Irene Arce
Fotografía: Irene Arce

Lo intento ver desde otro punto de vista. Lo intento ver como unos días compartidos, como me lo regalaron de pequeña.

No solo voy a comprar regalos, que lo haré. También voy a regalar otras cosas que no me van a costar dinero. Voy a regalar mi tiempo, para empezar. Voy a compartir mi ilusión y la magia de la que yo he podido disfrutar tantos años de pequeña, gracias a mis padres, a mi abuela que nos regalaba sus dulces hechos a mano, a mi tía que se disfrazaba de rey mago para despistarnos, y a la cooperación de mis hermanos y primos, que nos uníamos para descubrirla.

He empezado por regalar esa sonrisa a mi hija al adornar juntas el árbol. Quiero regalar esa complicidad con su padre, ingeniando con ella una nueva manera de colocar todas las figuritas, el río, el portal…

Y el encanto de compartir un paseo por la noche para ver las luces, o el dulce hechizo de la música en directo de esos villancicos de siempre, cantados por voces de hoy, que tanto le gustan. De escuchar una y otra vez en el coche a su amiga Sofía, cantando “Ding, Dong, Ding, Dong” 

Días y noches de barullos, risas, juegos, con primos, tíos, abuelos, amigos… Eso también se lo voy a regalar.

Y ¿qué hay de la noche más mágica? Si. Los padres les compramos los regalos, pero… ¡Shhhhhhhh! ellos no lo saben (aún) ¿Tu no sentiste de pequeño esa emoción e ilusión? ¿Por qué no regalársela ahora a ellos?

Son bonitos recuerdos que les acompañarán toda la vida. Y esa ilusión, esa emoción, la comparten y nos la regalan ellos a nosotros con el brillo de sus ojos en estos días. Y eso también nos acompañará a nosotros toda nuestra vida ¿Por qué no aceptar ese regalo sin más, y dejar a un lado las críticas y los prejuicios? Seguro que así podemos disfrutar más de estas fechas.

Así quiero que sean mis Navidades compartidas. ¿Cómo quieres que sean las tuyas?

Te regalo una sonrisa, ¿me regalas tú otra? 😉

 

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3 comentarios en “Navidades compartidas

  1. Te regalo un abrazo … y después una sonrisa … Más tarde mi oídos para escucharte … Luego una caricia en tu mano que significa que siempre estaré aquí, da igual que sea Navidad o no .. minutos posteriores te regalo una mirada de ternura y para acabar una sonrisa mutua que nos recuerda que nos quedan muchos más regalos por compartir. Posdata, te quiero! AB

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